Africatown

Salgo de mi coche y camino hasta la esquina. Estoy en el cruce de Martin Luther King Jr. Way con Cherry Street. En la acera de enfrente, un trozo de mi pasado.
Hace unos minutos yo estaba en la apertura de una exposición de fotografía. En el Northwest African American Museum, al sur de Central District. Cuando me he despedido de mis amigos se ha acercado Karim Williams. Tan guapo como siempre. Me ha dicho que han abierto el nuevo Catfish Corner en Rainier Valley. Yo no sabía que el auténtico estaba cerrado. Desde agosto del año pasado. Ha sido como un golpe en el estómago.
Lo veo cerrado en la acera de enfrente y siento que desaparece una parte de mi vida. Una más. Siempre había estado ahí. El glorioso Catfish Corner de la familia Jackson, maestros del pescado frito y la comida sureña. Porque los abuelos, Rosie y Woody, llegaron desde Texas y Louisiana. Catfish Corner, un negocio de negros donde toda la gente era bienvenida. En el corazón geográfico de Central District. Para muchas personas, el corazón vivo de Africatown.
Hay tantas historias que sucedieron en el Catfish Corner. Como aquella vez que llegamos diez o doce a comer bagre con salsa tártara picante después de la marcha contra George W. Bush. O cuando vinimos a celebrar que habíamos parado el derribo de la escuela infantil de la avenida 18. O aquel cumpleaños de Janet, cuando cantó “I Say a Little Prayer” y todos los clientes cantaron con ella, como en aquella película. O cuando Karim me besó en el aparcamiento y yo lloré porque seguía queriendo a Bobby y él estaba muerto.
No debo mirar atrás. No es bueno para mí. Prefiero recordar cuando Karim nos habló por primera vez de Africatown. Un sueño, un proyecto para el futuro de Central District.
Central District es el barrio históricamente negro de Seattle. Nunca he vivido aquí, pero es mi segundo hogar en la ciudad. En las décadas de 1960 y 1970 era el barrio de las luchas por los derechos civiles, de los activistas del Black Panther Party. También era el barrio de Jimi Hendrix, la leyenda del rock. En la década de 1980 llegaron los traficantes de drogas y las bandas y comenzó un período de decadencia. Luego el barrio se recuperó. En los últimos años el CD, Central District, ha cambiado. La recesión económica y el aumento de los impuestos a las viviendas y los locales han hecho que blancos y asiáticos de otros barrios se hayan movido al CD. Y aquí, los negros con ingresos bajos y pensiones reducidas ya no pueden pagar los alquileres y se están marchando al sur. Al barrio de Rainier Valley, como hicieron los Jackson del Catfish Corner.
Si todo sigue como ahora, dentro de diez años la población negra del CD será inferior al diez por ciento. Por eso es necesario un movimiento como el que representa Africatown.
El objetivo es crear un barrio cultural como Chinatown en el corazón del CD. Un barrio con tiendas, negocios, galerías de arte, centros culturales y servicios de apoyo a la comunidad. Un barrio con identidad propia pero abierto a todo el mundo. También a los turistas.
Cruzo a la acera de enfrente y me acerco a la puerta cerrada del Catfish Corner. Esa puerta tan familiar que antes fue marrón y al final naranja. Intento abrirla por última vez. No es posible. Veo los cristales de las ventanas tapados desde dentro con papel de embalaje. Acerco mi cara a uno de los cristales para mirar por una abertura. Todo está oscuro.
Doy unos pasos hacia atrás y miro la pared de ladrillo que está junto a la fachada del Catfish Corner. Ahí está el gran mural que un artista pintó hace tiempo. Yo espero que nunca lo derriben con el resto del edificio. Porque es el mural de Martin Luther King. Él tenía un sueño, y estoy segura de que si hoy estuviera vivo defendería el sueño de Africatown.
Debemos creer en los sueños. Es el modo de cambiar las cosas.


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